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Operaciones de refinanciación de deuda

ESVALOR también estudia operaciones de refinanciación de la deuda.

Trabajamos con fondos cuya finalidad es dotar de nuevos recursos a las compañías además de asumir parte de la deuda que ya tienen contraída con sus bancos y situarla a un plazo superior permitiendo una estructura de la deuda mucho más cómoda y asumible por las compañías.

Empresas con una trayectoria positiva, con planes de crecimiento, pero que tienen una estructura de deuda pesada que les consume muchos recursos a corto plazo y les lastra la capacidad de crecer, pueden acceder a soluciones de financiación que les resuelva la situación.

Requisitos para optar refinanciación con fuentes de financiación externa.

No es tan importante el nivel de endeudamiento como la capacidad de generación de recursos.

Para optar a financiación externa que entre a refinanciar posiciones de deuda de otros, lo primero y más importante es acreditar que la compañía está generando recursos suficientes y en condiciones de generar más en el futuro con una estructura de deuda adecuada que le permita acometer los planes de expansión que tiene a su alcance.

El volumen de deuda, aunque sea cuantioso, su capacidad de devolución se puede modular ajustando los plazos de amortización.

En cambio, la generación de recursos sí que es básica para poder estructurar una operación de refinanciación en condiciones óptimas.

Por tanto, las empresas interesadas en estructurar una refinanciación, deben trabajar primero muy bien el plan de negocio y crecimiento, y demostrar que están en una situación real y actual (no sólo futura) de generación suficiente de recursos.

Los mercados de capitales como fuente de refinanciación de la deuda

Las empresas con un nivel de solvencia que les permite acceder al mercado de capitales, pueden utilizar la entrada de nuevos recursos para restructurar parcialmente su pasivo.

Puede destinar parte de los recursos a reducir su exposición a deuda bancaria a corto y más costosa, mantener aquellas posiciones bancarias que sí le son beneficiosas, y colocar la financiación a largo plazo obteniendo una estructura de deuda mucho más equilibrada y rentable.

El acceso a financiación no bancaria permite a la empresa reducir su dependencia del sector bancario, tener un mix de deuda más diversificado que le permitirá afrontar en mejores condiciones situaciones futuras de menor liquidez en el mercado.